La mujer durante el embarazo sufre en su organismo grandes cambios físicos y hormonales. Esos cambios hacen que el centro de gravedad de la mujer se desplace hacia delante, generando un aumento de curvas en la columna vertebral. Sobretodo existe un aumento destacado a nivel de la zona lumbar (hiperlordosis lumbar). El aumento de tamaño de la tripa sumado a los cambios hormonales, de los cuales dependen los músculos pélvicos, provoca una distensión en la pared abdominal, debilitando esta musculatura, pudiendo provocar sintomatología en cualquier zona de la espalda.

Con el aumento de tamaño del bebé, las vísceras de la mamá se van adaptando al espacio que cada vez es menor y se elevan hacia las costillas. Eso conlleva a tener el diafragma (músculo de la respiración) espasmado y los pulmones comprimidos, lo que puede originar problemas en el aparato respiratorio.

La musculatura del suelo pélvico de la mujer embarazada es importante para dar estabilidad y un buen funcionamiento de la pelvis durante el parto. Por ello, el trabajo a este nivel es imprescindible, para que el tono de la musculatura este fuerte y flexible.

¿Es bueno practicar el Método Pilates durante el embarazo?
Como hemos explicado antes, la mujer embarazada sufre cambios físicos durante el embarazo. El Método Pilates va a ayudar a:
> Mejorar la postura: Ayudando a estabilizar la hiperlordosis lumbar y el centro de gravedad.
> Fortalecer el suelo pélvico: Consiguiendo un buen tono muscular para el parto y una mejor recuperación en el post-parto.
> Trabajar la respiración: Ya que el bebé ocupa gran parte de la pared abdominal.
A su vez, el Método Pilates ayuda a mejorar la retención de líquidos, que puede ser visible en la mujer embaraza durante el tercer trimestre debido a la aldosterona u hormona antidiurética (ADH).

El fisioterapeuta es el profesional sanitario que más conocimiento biomecánico tiene del embarazo, por lo cual es el que debe pautar los ejercicios del Método Pilates en las embarazadas.